Puigdemont el kamikaze, Rajoy el indolente

El amigo Carles Puigdemont, que llegó a la presidencia de la Generalitat de rebote, se ha propuesto llegar hasta el final de su vida política arrasando con lo que haga falta. Hoy escribe un tuit en el que exige al rey de España “pedir perdón” para ser bienvenido a la “República de Catalunya”. Una provocación más del “exiliado” en Waterloo.

Su afán por no perder protagonismo –sería su muerte política– ha provocado, entre otros daños, una demora en la formación de un nuevo gobierno autonómico. Han pasado dos meses desde las elecciones en las que el voto independentista se estancó y en las que se confirmó la división de la sociedad catalana.

Puigdemont está dispuesto a romper lo que haga falta. Aprovecha la torpeza del Gobierno español para modificar su táctica e intentar mantener la cuerda tensa, tan tensa que amenaza con romperse.

Desde su huida a Bruselas, únicamente ha tratado de provocar inestabilidad política y social, con sus consecuentes efectos, por ejemplo, en la economía. Y hoy, tras las decisiones de Roger Torrent y Ada Colau de dar la espalda al Rey en la inauguración del Mobile World Congress, ha vuelto a dar una vuelta de tuerca para recordar a todo el mundo que todavía existe.

@KRLS y su entorno han construido un argumentado que no se sostiene por mucho que se empeñen, pero que vende entre sus seguidores. Pero, amigo, desde Waterloo no se puede tomar el pulso a una sociedad dividida. Todo le llega a través de terceros. Y todas sus propuestas para formar gobierno son fruto de esa historia que han montado y adornado, eliminando episodios como el de los días 6 y 7 de septiembre, y que culmina con los 10.000 votos que separan los resultados electorales de JxC de ERC, cuyo candidato se encuentra en prisión preventiva.

Además, el expresidente –lo siento, pero es “ex”– y sus exconsellers han dejado en la estacada a los que se encuentran en prisión o en libertad bajo fianza. Les ha complicado la vida, pero parece que no le importa.

Rajoy: tienes un “pollo de cojones”

En la grabación de una videoconferencia que Puigdemont mantuvo desde Bruselas con sus chicos de Barcelona afirmó que España “tiene un pollo de cojones“. Sí, en esto le doy la razón, entre otras cosas porque el pollo es él y los que le susurran a la oreja impulsando la estrategia kamikaze que ha adoptado.

Teniendo en frente a Rajoy, pendiente de los pactos que sostienen su gobierno, no es difícil mantener la tensión. Además, cada vez que algún miembro relevante del PP abre la boca mete la pata. Son incapaces de acertar. Se lo ponen a huevo.

155, justicia y presos

Está claro, por otra parte, que la permanencia en prisión de Junqueras, los Jordis y Forn no tiene ningún sentido. Además del daño personal inflingido a cada uno de ellos y a sus familias, mantenerlos en prisión es, en mi opinión, un error grave del poder judicial que mantiene viva la llama del independentismo.

Llarena debe liberarlos y la vida misma se encargará de poner a cada uno en su sitio, como el resto de investigados. Es preocupante, además, la sensación de que los delitos de los que se les acusa puedan ser desmontados por una instancia superior europea. ¿Está invadiendo la justicia el espacio que Rajoy les ha dejado en la política? Está claro que la han “liado parda”, pero la judicatura debe hilar muy fino en la interpretación de las leyes.

La maldición de los equidistantes

Los que nos sentimos entre dos frentes observamos con impotencia cómo Puigdemont desvaría. Vemos claro que Cataluña debe tener un gobierno cuanto antes. Nos sonrojan las actitudes de algunos jueces y, sobre todo, de algunos miembros del Gobierno o del Partido Popular.

Personalmente, lo que más me preocupa es la falta de respeto por la verdad. Si no hay un reconocimiento por cada una de las partes de los errores cometidos, no hay posibilidad de reconciliación. Y cada día que pasa se deteriora la situación de Cataluña y de España.

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Preguntas a mis amigos independentistas

A estas alturas de la tragicomedia a la que asistimos en Cataluña escuchando los razonamientos que los independentistas emplean, me gustaría formular algunas preguntas.

Vaya por delante que mi intención no es otra que aclarar algunos puntos que, en mi opinión, no se sostienen en su argumentario. Nada más. Únicamente les pido que respondan con la cabeza y lo más concretamente posible, sin adornos: una respuesta que se ajuste a los hechos.

(Son cuestiones aptas para todos los públicos, sea cual sea su coeficiente intelectual)

1.-¿Considera que habiendo obtenido en las elecciones de 2015 un porcentaje menor del 50% del voto emitido se puede atribuir la representación del “pueblo de Catalunya”, a pesar de que la ley electoral le haya concedido a los partido independentistas la mayoría parlamentaria?

2.-¿Se rompió en las sesiones del Parlament de Catalunya del los días 6 y 7 de septiembre con el marco legal vigente? (limítese por favor a responder sí o no)

4.-Dado que cualquier ciudadano responde un incumplimiento de la ley (no pago el alquiler y me desahucian, supero el límite de alcohol en sangre mientras conduzco y me detienen…) y si ha respondido sí a la pregunta 2, ¿considera que los políticos deben responder también ante la ruptura del orden constitucional y estatutario vigente en Cataluña, hecho de extrema gravedad en cualquier país?

5.-Si el 6 de septiembre se quebrantó la ley –y no en general, fueron personas concretas– al aprobar la ley para convocar el referéndum y el 7 al aprobar la ley de transitoriedad, que el Tribunal Constitucional suspende cautelarmente de modo inmediato, ¿fue legal la convocatoria del referéndum del 1 de octubre de 2017?

6.-¿Toma realmente en serio los resultados del “referéndum” como apoyo para declarar –o no declarar– la República Catalana?

7.-¿Considera que la justicia debía actuar ante el incumplimiento de la ley por parte de una parte de los miembros del Parlament o piensa que su condición de parlamentarios les exime de toda responsabilidad?

8.-Sobre la aplicación del artículo 155 de la Constitución: ¿Quién es responsable de que se haya puesto en marcha en la CC.AA. de Catalunya?

9.-El Tribunal Supremo mantiene en prisión preventiva a los presidentes de Òmnium Cultural, la ANC, al ex vicepresidente del Govern y al consejero de interior. ¿Cree que la huida del expresidentes y de algunos consejeros contribuye a que el juez decida permitir la excarcelación bajo fianza de los presos (y conste que soy el primero al que le gustaría verlos en la calle)?

10.-Si las elecciones del 21de diciembre, convocadas por Mariano Rajoy en virtud de la aplicación del artículo 155, no fueron “legítimas”, ¿por qué se presentaron las listas independentistas?

11.-Por último: con un porcentaje de voto independentista menor del que obtuvieron en 2015, a pesar de obtener de nuevo mayoría parlamentaria, ¿cree que esta mayoría representa realmente al “pueblo de Catalunya”?

Llegados a este punto, podemos discutir si la causa independentista “legitima” los movimientos que han realizado en los últimos meses sus representantes electos. En cualquier caso, si el incumplimiento del ordenamiento jurídico y las correspondientes actuaciones judiciales contra los incumplidores se consideran “represión”, “autoritarismo”, “dictadura”, etc., se puede justificar casi cualquier cosa.

Por cierto, afirmar que las Leyes de Nuremberg eran perfectamente legales… En fin, sin comentarios.

Catalunya, España: no hay buenos ni malos

A las puertas de la activación del artículo 155 de la constitución, que permitirá la intervención del estado en la administración de Catalunya, creo que conviene detenerse y reflexionar. En mi último post hablaba de empatía y magnanimidad. Creo que es muy importante que hagamos un esfuerzo individual para evitar que las cosas empeoren.

¿Empatía? Sí, pero de verdad. No me sirve que me digan desde fuera de Catalunya que nos quieren mucho. No me sirve porque, sencillamente, nos quieren como desearían ellos que fueran los catalanes. Los que de verdad quieren a Catalunya y a los catalanes deben ponerse en su piel y comprender por qué hay tantos catalanes independentistas. Intentar comprender lo que sienten sin entrar a juzgar si son legítimas las razones que les han llevado a querer separarse de España. Eso viene después.

Y viceversa. ¿Por qué los españoles quieren evitar a toda costa que Catalunya se vaya? ¿Por qué no entienden a los independentistas? Quizás conviene conocer sus razones y no juzgarlas. Eso viene después.

Europa, que no pasa por su mejor momento, no está para nada interesada en la aparición de nuevos estados. Manejar una UE de casi treinta países es casi imposible y que España esté sufriendo esta crisis  les preocupa y mucho. Motivos tienen.

Creo que todavía hay espacio para tratar de ejercitarnos en la comprensión y llegar a conocernos como realmente somos unos y otros. En Catalunya y en España. Sí, somos diferentes, pero tenemos mucho más en común de lo que se pueda pensar.

Creo que es imperativo que los ciudadanos y no los partidos políticos ni asociaciones quemadas ya por el procés tomen las riendas y se centren en comprender al otro que a juzgarlo. Únicamente este ejercicio podrá detener la deriva de enfrentamiento que no acabará con el 155. La actuación del estado puede parar un golpe, pero no cambiar la mentalidad ni el propósito de dos millones de catalanes. Es necesario algo más.

También magnanimidad. Sin duda, hemos llegado demasiado lejos. ¿Podía haberse evitado? No lo sé. Pero es preciso que las partes enfrentadas actúen con magnanimidad. No conviene que exista la sensación de que en esta guerra ha habido vencedores y vencidos. En primer lugar, porque no será cierto. También porque todavía hay margen para que la infección se extienda hasta llegar a un estado en el que dar marcha atrás sea imposible.

La actuación del estado, en muchas ocasiones torpe, ha servido a los fines del movimiento independentista. Ha abierto nuevas heridas. han puesto en bandeja nuevos argumentos a los estrategas de la secesión. Hay que ser muy, muy cuidadosos en cada uno de los pasos que se den.

Cuando las condiciones para un diálogo sereno se den –creo que ahora no es buen momento–, la maquinaria estatal deberá moderar su actividad y evitar mostrarse como vencedora. llegados a este punto somos los ciudadanos los que debemos obligar a nuestras instituciones a solucionar el problema intentando abandonar la polarización a la que nos han intentado llevar las partes enfrentadas.

¿Queremos a los catalanes? ¿Sí? Pues hagamos el esfuerzo de comprender cómo se sienten y construir a partir de esa comprensión las condiciones que permitan que se sientan a gusto en España. ¿Es posible? Sí. Todavía lo es. Pero exige que la sociedad se movilice para exigir los cambios necesarios en nuestro ordenamiento jurídico para que estas circunstancias se den. Y un primer paso es acabar con la partitocracia que ha aprisionado a los españoles desde 1978.

Acabo. He escrito en minúscula las palabras estado, constitución, etc., porque me parece que el bien a preservar es superior y que los problemas a los que nos enfrentamos no van de fronteras.

 

 

Catalunya: Prou! Acabem amb el procés!

Ja em tastat les conseqüències de la culminació del procés. Desenes d’empreses que ja han fugit i que probablement no tornaran. Una aturada generalitzada de l’activitat econòmica. Una societat dividida no en dues parts, més aviat en cinc o sis. Hem de dir prou. Fins aquí.

Quan vaig sentir al president Puigdemont referir-se un cop més a la legitimitat que li han atorgat les urnes, en aquest cas les del referèndum del 1 d’octubre, no sabia si plorar o riure. Com pot ser tan cínic i donar validesa als resultats del 1-O?

També ho van fer amb les darreres eleccions plebiscitàries, que, algun dirigient ho reconegué, es van perdre amb menys de 47,8% dels vots.

Han fet de tot. Han falsejat la relaitat. Han inventat nous termes, com la DUI. S’han apropiat de paraules com “unionista” per a definir els que no volen la independència. Han parlat de la manca de llibertat –que m’expliquin en què–, d’estat autoritari, de repressió…

Evidentment, s’hauria d’haver evitat la intervenció policial al referèndum, però d’aquí a parlar de que som un poble reprimit… Si us plau!

I Espanya no entén que nassos passa aquí. No volen. No poden. Els hi supera? També els mitjans de comunicació i el propi Gobierno han donat peu a que ens vegin com a gent que vol trencar Espanya. A veure, el que volem es deixar de pagar peatges! Volem, necessitem un gest real, no una comèdia! Volem comprensió. I ja està! No és tan difícil: amb una mica d’empatia es podria solucionar molt.

A Catalunya portem setmanes amb una tensió màxima. Es pot tocar. La població, pensi el que pensi, està angoixada. I els responsables es diuen Puigdemont i Rajoy.

Si us plau, diguem prou. Ja s’han obert prou ferides que costarà de tancar. Moltes. A famílies, amics, etc. Tots ho hem viscut. Avui, 11 d’octubre, diguem prou. Prou de comèdia. Prou de tàctica electoralista. Prou de moviments per assegurar la victòria d’una banda o d’una altra. És l’hora de la magnanimitat. Govern i Gobierno, prou d’actuar com criatures malcriades. Sigueu adults. I trobeu una punyetera solució, perquè si no ho feu, això petarà.

3-O: Un paseo por mi Barcelona

Me da pereza escribir sobre lo que los independentistas denominan “proceso“. Estoy cansado y harto, también de la pasividad del Gobierno. Es como una indigestión que se alarga en el tiempo –desde 2012, creo recordar– y que no logro superar.

Hoy me he paseado por Barcelona. El transporte público está fuera de servicio salvo en las horas punta y, como Barcelona no es una ciudad grande, me he animado a ir a hacer una gestión andando. Además de sudar la camiseta, me ha permitido observar el ambiente de un día de “paro de país” impulsado por ya no sé quién –y me importa muy poco.

 

Se han cortado a primera hora de mañana los accesos a Barcelona, entre otras vías. El ferrocarril, indispensable para decenas de miles de personas, ha funcionado al 25% en hora punta. Es cierto que en Barcelona se nota un tráfico mucho menos denso de lo habitual. Y miles de personas, la mayoría jóvenes, cubiertos por la estelada a modo de capa, dirigiéndose a la Plaça Universitat.

Sugerencia: ya que presumimos de ser la capital del diseño, de la vanguardia, que alguien proponga una alternativa a la estelada. Es horrorosa, hortera, bananera. Si fuera indepe, me negaría a llevarla o a colgarla del balcón. En este punto, como en otros, los catalanes estamos anclados en el pasado.

Me he encontrado con un equipo de televisión en las Ramblas. Eran guiris. Y he dado en el clavo: ¡la BBC! Y como no solo Puigdemont y Romeva hablan inglés, hemos comentado la jugada. Les he visto señalando la incapacidad de diálogo del Gobierno. No me ha extrañado. Están en su línea.

En Plaça Catalunya, la manifa de la CGT ha empezado. Estos sí que viven en otro siglo, pero no está mal la cantidad de gente a la que han conseguido convocar. Los lemas os los podéis imaginar.

Y cientos de personas dirigiéndose a la Plaça Universitat. La mayoría, jóvenes con su estelada, la señera u otras banderas a la espalda. Los supermanes. Algunas personas, talluditas, daban la nota entre tanta juventud. A ver, que ya tenemos una edad y uno canta como una almeja en una manifa dominada por la juventud. Las canas se ven a kilómetros.

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La Apple Store, como decenas y decenas de comercios, abierta. Como usuario de Apple, me he acercado. Agunos manifestantes, con su capa, han aprovechado a Barcelona para probar el iPhone 8. Eso sí, el servicio técnico, de huelga. Para vender, adelante. Apple es Apple y le encanta ganar pasta.

Tres detalles más de mi paseo por Barcelona:

  • Por la Diagonal, una minimanifestación de unas cien personas han cortado los carriles en dirección norte, acompañados por un vehículo de la policía secreta que les abría paso en los cruces. El coche, un Ibiza negro. Ridículo. ¿Con qué derecho estos tíos cortan una calle y joroban a los ciudadanos que necesitan usar esta vía?
  • Los Mossos y la Guardia Urbana estaban patrullando y controlando lo que sucedía. Algunos urbanos tienen la suerte de circular con scooters BMW. ¡Qué lujo, alcaldesa! No he visto a ningún mosso llorando. Es importante: llorar y abrazarse a la gente a la que debes vigilar no es lo mejor que puede hacer un miembro de un cuerpo de seguridad.
  • A primera hora, la comisaría de la calle Balmes presentaba el siguiente aspecto: Algunos mossos en el exterior y los antidisturbios de la Policía Nacional encerrados tras la reja. A media mañana, la comisaría ha abierto y con los efectivos de la policía ya sin el equipo de defensa han permitido el acceso de quienes debían realizar algún trámite. Pero la imagen de la policía protegiendo a la policía da que pensar. Algo no funciona.

Qué martes más raro. Yo me he quedado sin poder hacer un trámite en la administración catalana porque mi ventanilla estaba cerrada. Precisamente la mía. En fin. Daños colaterales. El problema serio aparecerá cuando, después de haber lanzado a la calle a cientos de miles de personas, la solución al “problema catalán” no sea la independencia inmediata. Y creo que los impresentables que presiden los gobiernos de Madrid y Barcelona tendrán mucho trabajo para evitar que aparezca la violencia. Cuando enciendes la mecha de un cartucho de dinamita, corres el riesgo de que te explote en las manos.