Cataluña-España: ¿hay solución? (III): los medios de comunicación

Nunca valoraré suficientemente la oportunidad que tuve de estudiar en la Universidad de Navarra. Lo decidí por varias razones y, pasado el tiempo, recuerdo con mucho cariño esta etapa de mi vida.

Conocí a gente de todas partes, me acerqué al “problema vasco”, tuve ocasión de tratar y comprender cómo ve la vida un andaluz, un gallego, un madrileño… Y de escuchar y leer medios “nacionales”. Recuerdo como si fuera ayer cómo el ABC de Luis M. Ansón imponía desde sus páginas una perspectiva muy concreta de Cataluña en aquella época. En resumen: daba a entender que en Barcelona se oprimía al castellano parlante, como si de una dictadura se tratase.

Leer este tipo de cosas me sacaba entonces de mis casillas. Parecía qué Cataluña fuera la recién desaparecida URSS. Pero, al regresar, con el espíritu crítico que otorga una carrera como periodismo, me topé con un fenómeno similar en Barcelona, mucho más sutil, pero igualmente efectivo.

Desde quien en 1983 se fundará la “Corpo”, con TV3 y Catalunya Ràdio (recuerdo todavía las primeras emisiones), su libro de estilo y su enfoque han contribuido de forma determinante a configurar una nueva sociedad, del mismo modo que en este y en otros campos lo ha hecho los medios de Madrid.

Expresiones como “Estat“, en lugar de España, “demarcacions“, en lugar de provincias, “Debat de Política General“, en lugar de Debate sobre el Estado de la Nación, los famosos Països Catalans, la previsión del tiempo en TV3 incluyendo el mapa de Valencia… Podría continuar, pero son sólo algunos ejemplos, porque la orientación de estos medios más la de otros privados, como el Grupo Godó (¿he oído subvenciones?), han orientado a la opinión pública por el camino indicado.

Últimamente esta tendencia se ha acentuado y las tertulias radiofónicas y el tono de cualquier programa, incluso infantil, es monocolor.

Al otro lado del Ebro también se ha impuesto el juego sucio. ¿Quién no recuerda la noticia de El Mundo en la última campaña electoral catalana? O las portadas y titulares de La Razón, que con frecuencia provocan vergüenza ajena.

En uno y otro lado se ha aparcado la ética periodística. Unos, adoctrinando. Otros, exagerando o directamente mintiendo (bueno, mentir, mienten aquí y allí). Únicamente las personas que mantienen la cabeza fría y son capaces de buscar información en un lado y otro pueden hacerse una idea del panorama y contar con una visión más amplia. Y los hooligans de aquí y de allí, a tragar con lo que les digan y punto.

En fin, es lo que hay y lo que habrá de momento, mal que nos pese, pero una población sometida a un bombardeo continuado de información manipulada y sin un punto de espíritu crítico se convierte en un rebaño. Aquí y allí.

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