¡Sé crítico, no tragues todo lo que te echen!

Pareceré un viejo, pero creo que hoy día es más necesario que nunca ser crítico con la realidad que nos rodea y los mensajes que recibimos en forma de bombardeo por tierra mar y aire. Y escribo esto porque esta semana, en un viaje por el norte de España, me detuve unas horas en Pamplona y, cómo no, visité mi Universidad, mi alma mater.

En Pamplona, a los periodistas nos formaban para ser críticos. No era entonces una carrera exclusivmente técnica —supongo que ahora tampoco— y nos transmitían unos sólidos fundamentos filosóficos, históricos, antropológicos… y un acentuado sentido crítico.

La Universidad de Navarra es todavía un oasis para detenerse y reponer fuerzas. Y de ahí este post. Porque allí me enseñaron a preguntarme el porqué de las cosas y a no tragarme todo lo que leía, oía o veía.

Nos tragamos todo y eso es un problema muy grave

Hace unos años, en el Zoo de Barcelona sufrían algunos problemas con los ataques de algunos incívicos a algunos animales. En un artículo de La Vanguardia, uno de los responsables del Zoo explicaba cómo tras la muerte de un hipopótamo habían encontrado en su estómago todo tipo de objetos curiosos. El bicho abría la boca y tragaba con todo lo que gente le lanzaba.

Somos hipopótamos. Quizá no tan gordos, pero tragamos lo que nos echan. Y no debería ser así. Es necesario ser crítico con todo los que vemos y oímos fuera de nuestro ámbito de confianza. Con lo demás, usar la lupa, destripar razonamientos y ver por dónde nos la intentan colar.

Ejemplo. Hace quince o veinte años, si hubiera planteado en una encuesta la posibilidad de aprobar el “matrimonio homosexual” y la posibilidad que que pudieran adoptar, ¿cuál hubiera sido el resultado? ¿Qué ha pasado durante este tiempo para dar la vuelta al pensamiento de la mayoría? Dejo aquí la pregunta, pero podría formular muchas otras. ¿Por qué nos lo tragamos todo?

La alternativa consiste en formarse sólidamente, con buen material, y no alimentarse de eslóganes e historias estudiadas para abrir brecha en nuestro cerebro y narcotizar nuestra conciencia. Busca, por el contrario, un modelo vital redondo, que no deje cabos sueltos, que, pese a algunas paradojas, sea el que te lleve a realizarte como persona. Ya de entrada, para que no pierdas tiempo, te aseguro que el modelo que propone la sociedad actual no aguanta un examen racional serio.

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  1. Felix Cardona

    Se diría que en muchas cosas se está formando un “pensamiento único” moldeado por los medios y por los “lobbies” que presionan los medios. ¿Es que nuestra libertad es una ilusión y en realidad nuestro modo de pensar deriva exclusivamente de entorno social? ¿Tal vez ocurre que la información nos abruma, nos faltan tiempo de reflexión y elementos críticos? Me inclino por esto último y creo que coincidimos.

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  2. Sara

    E internet no ayuda. Es curioso cómo aceptamos cualquier cosa que nos venda internet. Cada vez es más habitual, en una discusión, que alguien, tras lanzar un argumento (peregrino o no) se justifique: “lo he visto en internet”. Cada vez tenemos más información, sí, pero sabemos menos cómo usarla.
    Un saludo

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