No me gusta tu mirada, Pablo Iglesias

Y tampoco escribir un titular con un “No”, pero qué se le va a hacer. Hay miradas y miradas y miradas, tío, pero la tuya no me mola. Esconde algo. Ni tengo ni puñetera idea de lenguaje corporal, de técnicas de comunicación televisiva, pero sí sé de miradas, y la tuya no me gusta, Pablo Iglesias.

Cuando te veo en la tele o en YouTube, me hace gracia ver cómo toreas a algunos de los políticos y periodistas más cutres de nuestro panorama nacional. ¡Cómo te lo pasas! Pero no me gusta cómo miras a Inda o a Rojo, por ejemplo (yo tampoco los aguanto, por cierto).

Aciertas con tus denuncias. Señalas lo que muchos vemos: la podredumbre del sistema. Bien. Pones el dedo en la llaga, acorralas al sistema, a los que tu llamas casta, pero te pero aprovechas de los medios que la casta te ofrece para hacerlo (las televisiones, no lo olvides, son concesiones públicas). Y tus propuestas, chico, qué quieres que te diga. Ideología reciclada, con un envoltorio de celofán que deslumbra al verlo y decepciona al abrirlo: es vieja e inservible. Pero, sobre todo, no me gusta tu mirada.

¿Qué esconde? No lo sé. ¿Resentimiento? ¿Odio? ¿Frustración? ¿Complejos? Repito, no lo sé. Quizás con una buena formación, técnicas para comunicar y una imagen estudiada has conseguido hacerte un hueco en las encuestas, dar el pego, pero tus ojos te delatan.

Yo también cambiaría el sistema. Yo prescindiría de todos los políticos que nos gobiernan o cuentan con posibilidades de hacerlo, porque hay que empezar de cero. Y de los medios… En fin. Pero, chaval, tus ideas huelen a rancio, a reliquia familiar rescatada de un armario húmedo y polvoriento. Y no me gusta tu mirada. Algo esconde. Y tus ojos me dicen –más sabe el diablo por viejo que por diablo– que tú no eres la persona para cambiar nada.

Te miro a los ojos y me convenzo cada vez más. Y me pregunto: ¿te compraría un coche de segunda mano? No. ¿Dejaría a alguien a tu cargo? No. No creo que seas de fiar. Sí, lo admito, es intuición, pero en estos casos no me suele fallar. 

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Un Comentario

  1. Paterfamilias

    A mí tampoco me gusta su mirada, ni su tono, ni sus formas (esa chulería acompañada de pedantería), ni sus silencios ante ciertas preguntas o acontecimientos, ni … ¡su programa!

    Me gusta

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