Categoría: Pensar en voz alta

3-O: Un paseo por mi Barcelona

Me da pereza escribir sobre lo que los independentistas denominan “proceso“. Estoy cansado y harto, también de la pasividad del Gobierno. Es como una indigestión que se alarga en el tiempo –desde 2012, creo recordar– y que no logro superar.

Hoy me he paseado por Barcelona. El transporte público está fuera de servicio salvo en las horas punta y, como Barcelona no es una ciudad grande, me he animado a ir a hacer una gestión andando. Además de sudar la camiseta, me ha permitido observar el ambiente de un día de “paro de país” impulsado por ya no sé quién –y me importa muy poco.

 

Se han cortado a primera hora de mañana los accesos a Barcelona, entre otras vías. El ferrocarril, indispensable para decenas de miles de personas, ha funcionado al 25% en hora punta. Es cierto que en Barcelona se nota un tráfico mucho menos denso de lo habitual. Y miles de personas, la mayoría jóvenes, cubiertos por la estelada a modo de capa, dirigiéndose a la Plaça Universitat.

Sugerencia: ya que presumimos de ser la capital del diseño, de la vanguardia, que alguien proponga una alternativa a la estelada. Es horrorosa, hortera, bananera. Si fuera indepe, me negaría a llevarla o a colgarla del balcón. En este punto, como en otros, los catalanes estamos anclados en el pasado.

Me he encontrado con un equipo de televisión en las Ramblas. Eran guiris. Y he dado en el clavo: ¡la BBC! Y como no solo Puigdemont y Romeva hablan inglés, hemos comentado la jugada. Les he visto señalando la incapacidad de diálogo del Gobierno. No me ha extrañado. Están en su línea.

En Plaça Catalunya, la manifa de la CGT ha empezado. Estos sí que viven en otro siglo, pero no está mal la cantidad de gente a la que han conseguido convocar. Los lemas os los podéis imaginar.

Y cientos de personas dirigiéndose a la Plaça Universitat. La mayoría, jóvenes con su estelada, la señera u otras banderas a la espalda. Los supermanes. Algunas personas, talluditas, daban la nota entre tanta juventud. A ver, que ya tenemos una edad y uno canta como una almeja en una manifa dominada por la juventud. Las canas se ven a kilómetros.

IMG_0017.JPG

La Apple Store, como decenas y decenas de comercios, abierta. Como usuario de Apple, me he acercado. Agunos manifestantes, con su capa, han aprovechado a Barcelona para probar el iPhone 8. Eso sí, el servicio técnico, de huelga. Para vender, adelante. Apple es Apple y le encanta ganar pasta.

Tres detalles más de mi paseo por Barcelona:

  • Por la Diagonal, una minimanifestación de unas cien personas han cortado los carriles en dirección norte, acompañados por un vehículo de la policía secreta que les abría paso en los cruces. El coche, un Ibiza negro. Ridículo. ¿Con qué derecho estos tíos cortan una calle y joroban a los ciudadanos que necesitan usar esta vía?
  • Los Mossos y la Guardia Urbana estaban patrullando y controlando lo que sucedía. Algunos urbanos tienen la suerte de circular con scooters BMW. ¡Qué lujo, alcaldesa! No he visto a ningún mosso llorando. Es importante: llorar y abrazarse a la gente a la que debes vigilar no es lo mejor que puede hacer un miembro de un cuerpo de seguridad.
  • A primera hora, la comisaría de la calle Balmes presentaba el siguiente aspecto: Algunos mossos en el exterior y los antidisturbios de la Policía Nacional encerrados tras la reja. A media mañana, la comisaría ha abierto y con los efectivos de la policía ya sin el equipo de defensa han permitido el acceso de quienes debían realizar algún trámite. Pero la imagen de la policía protegiendo a la policía da que pensar. Algo no funciona.

Qué martes más raro. Yo me he quedado sin poder hacer un trámite en la administración catalana porque mi ventanilla estaba cerrada. Precisamente la mía. En fin. Daños colaterales. El problema serio aparecerá cuando, después de haber lanzado a la calle a cientos de miles de personas, la solución al “problema catalán” no sea la independencia inmediata. Y creo que los impresentables que presiden los gobiernos de Madrid y Barcelona tendrán mucho trabajo para evitar que aparezca la violencia. Cuando enciendes la mecha de un cartucho de dinamita, corres el riesgo de que te explote en las manos.

Anuncios

Animalistas: ¿el corderito de Norit acabó siendo ternasco?

Es un tema que tenía muchas ganas de abordar: la defensa de los animales. ¿Por qué? En primer lugar, porque, respetando a quien haya que respetar, me da la impresión de que los llamados animalistas tienen alterado el orden de prioridades en su cabecita.

¿Os acordáis del pollo que se montó cuando sacrificaron (quizá inoportunamente) al perro Excalibur? ¿O la juerga que se ha organizado en torno al Toro de la Vega? ¿O el creciente movimiento de oposición a las corridas de toros, auspiciado, por cierto, por los medios?

Son algunos ejemplos. Tampoco les gusta que se empleen animales para la experimentación. O en Estados Unidos obtienen para dos chimpancés el habeas corpus para “liberarlos” de su “encarcelamiento”.

Abro paréntesis: dejo para otro día el caso de perros y gatos, que tiene tela… Cierro paréntesis.

Tienen derecho a vivir“, dicen. No sé si derecho, pero si no es necesario, ¿por qué matarlos? Hasta aquí, de acuerdo, señor animalista. La próxima vez que vea una corrida de toros por la tele, cambiaré de canal. Pero, ¿alguien de ustedes me puede decir qué animales tienen “derecho” a la vida y qué animales no? 

Por ejemplo: las ratas. Son unos roedores inteligentes. Pero, según dónde les toque nacer tienen unos “derechos” u otros: pueden ser mascotas, ratas de laboratorio, de campo o de cloaca. A las primeras las engordamos y mimamos. A las demás nos las pulimos con venenos anticoagulantes que las destroza. ¿Sufren? Imagino que sí. Y las que sirven para alimentar a las serpientes que algunos tienen en sus casas…

Los caballos: un pura sangre inglés, valorado en miles de euros, es un animal con derecho a vivir, pero un caballo destinado a criar para sacrificar a sus potros y comercializar su carne como producto alimentario, no. Se les acaba la vida cuando apenas empiezan a crecer…

También hay quien come hormigas (en algunos países) o quien las gasea con productos tóxicos si las ven sacar sus antenitas por la casa. ¡Ah, una hormiga! Sí, una hormiga, un insecto que forma complejísimas colonias de las que apenas sabemos nada.

¿Y los cerdos? La mirada de un cerdo es tan humana… Pero los tratamos como… pues eso, como cerdos, nos los comemos y aquí lo único que sucede es que sube el colesterol. Pero claro, si uno se compra un cerdo vietnamita como mascota…

Palomas, cotorras, ratones, serpientes, cucarachas (con lo monas que son, pobres), avispas, mosquitos, vacas y terneros, ovejas y cabras (¿el corderito de Norit acabó siendo ternasco?)…

Los zoológicos… Otro crimen, pero, si en la vida salvaje un león macho vive doce años (suponiendo que llegue a adulto), en un zoológico, muchos más. Y come carne de otros animales en la sabana (pobres búfalos, pobres cebras) o en el zoo…

¿No es un poco confuso todo esto? Porque podríamos continuar. Supongamos que me convenzo y decido ser vegetariano. ¿Acaso una lechuga no tiene derechos? Cuando siegan su vida y las vemos en la verdulería, con el corte de la cuchilla, nadie se conmueve? ¿Y las patatas? ¿Acaso porque no griten hemos de suponer que no sufren?

¿Y los peces? Mueren ahogados… Agonizan tratando de obtener oxígeno a través de sus branquias, agitándose compulsivamente… O las gambas, que en muchas ocasiones todavía están vivas sobre el hielo de las pescaderías…

Arrancar una flor, pisar el césped, cortar un árbol, acabar con las termitas, las polillas… ¡Terrible!

Todo lo que he dicho hasta ahora es absurdo, lo sé. Pero, aun cuando los animales merezcan respeto, algo no funciona en nuestra sociedad cuando por el Toro de la Vega montamos un cirio que ocupa no sé cuánto telediarios mientras en España se producen más de 100.000 abortos al año. A ellos, a lo niños, no se les concede ningún derecho. Incluso en Estados Unido comercian cos sus restos.

A mí no me molan las corridas de toros, pero me importan una mierda mientras haya gente que las quiera prohibir por defender los derechos de una especie animal mientras niega los derechos más básicos a tantos miles de seres humanos.

 

Coge de una vez tu pedacito de mundo

Han pasado meses desde que publiqué mi último post. De hecho, no recuerdo de qué hablaba. Y he dejado de escribir por cansancio. Estoy agotado de escuchar, oír, hablar de asuntos de escasa relevancia.

Hace unas semanas, un periodista bastante ponderado –es una opinión– publicaba un artículo en el que llamaba la atención sobre lo que sucede más allá de nuestras fronteras, no solo geográficas, también las que nos limitan la capacidad de pensar más allá de lo que sucede en nuestro ámbito más cercano o –como siempre se ha dicho– de ver la realidad a través de un canuto.

¿Sabéis? La batallita entre España y Cataluña me ha empezado a dar igual. El fútbol también. Me importa un pepino. Como los toros de no-sé-dónde o si Apple ha sacado un nuevo iPhone que es la leche. ¿Qué importancia tiene todo esto? Muy relativa. Si contáramos con un medidor de relevancia, el procés, la liga, la defensa de la paloma cornuda o el Barça-Madrid estarían muy abajo.

Veamos: ¿qué es realmente importante? Los conflictos armados que se llevan decenas de vidas humanas. Los desastres naturales que provocan miles de muertos, la situación de pobreza en la que viven cientos de millones de personas, la descomposición ética de las sociedades occidentales, las crisis de muchas familias, los millones de abortos que se producen cada año en el mundo. ¿Y qué responsabilidad tenemos en cada una de estas “cosas importantes”? Depende.

Un ejemplo. El que provocó una guerra como la de Irak, iniciada en 2003 y cuyas consecuencias estamos viendo doce años después, tendrá que responder. También quien la apoyó. Pero ni tú ni yo tuvimos nada que decidir en ese asunto, tal vez unos gritos en la calle y punto.

Nuestra responsabilidad se localiza en nuestro ámbito de influencia más cercano. No se puede comer una ballena de un bocado, hay que trocearla. Coge tu trocito de ballena, yo cogeré el mío, y desde nuestro sitio ayudaremos a cambiar el mundo. Tal vez no lo veamos, pero ¿por qué no soñar con ayudar a solucionar las “cosas importantes” en lugar de vivir obsesionados con las “cosas accidentales”? Sal de tu mundo y mira el mundo de los demás. Echa un euro en la cesta de un pobre, escucha a un anciano, sonríe al vecino, saluda a la gente… Sueña. El mundo es nuestro y a cada uno le toca un pedacito. Anda, coge el tuyo y a soñar, que estamos de paso y no hay tiempo que perder en tonterías.

Pequeñas historias anónimas

Estoy echando un pitillo en la entrada de urgencias de un hospital. Sí, uno de esos edificios llenos de gente que sufre y que ante los que muchos pasamos con indiferencia cuando estamos bien.

Aquí, en el hospital, he conocido a una señora mayor, Benita. No tiene familia. Vive sola, pero le ha tocado la lotería de contar con unos vecinos que se ocupan de ella. No sacan un duro por ayudarla, tampoco creo que la señora los tenga. Son su nueva familia.

Esta mañana, me explicaba la vecina, una de las hijas ha ido a visitar a Benita y la ha encontrado desorientada. La han acompañado al hospital y han pasado el día con ella. Cuando digo día, es todo el día. Acaba de marcharse a su casa. Allí, le darán una sopita para cenar y la acostarán. Y todo, for free.

Benita no tenía familia, pero sus vecinos la han acogido. ¡Qué lección! Suena a cuento navideño, pero es gente humilde que se ayuda y hoy ha sido Domingo de Pascua. Felicidades. Yo ya me he llevado esta pequeña historia, un regalo.