Etiquetado: ETA

Felipe González, eres un cínico

Dos días de inundación informativa provocada por la “Conferencia de paz” celebrada en San Sebastián. Opiniones de un color y de otro. Portadas, titulares, declaraciones más o menos solemnes…

Todo parece indicar que ETA está en la últimas. Se acaba. Y esta conferencia ha levantado ampollas entre las víctimas. Lo comprendo. En mi opinión, que expresé en el blog, sólo se les podrá pedir generosidad en el momento en que ETA y su entorno abandonen las armas y, en la medida de sus posibilidades, modifiquen sus códigos: conflicto armado, ocupación, verdadera democracia en Euskadi, víctimas de uno y otro bando…

Y, por cierto, me producen náuseas declaraciones de algunos que, de un modo más o menos explícito, insinúan que a determinadas fuerzas políticas no les interesa el final de la banda terrorista.

Felipe, ZP y el paso del tiempo te han mejorado, pero no te han hecho bueno. Eso es imposible.

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Terrorismo: ¿Estamos preparados para perdonar?

Zulo en el que retuvieron a José Antonio Ortega Lara durante más de un año.

Comida de trabajo en el bar La Cepa de San Sebastián. Enero de 1995. El futuro pinta bien, pero un pistolero lo corta de raíz apuntando a la nuca de Gregorio Ordóñez y acabando con su vida.

Así. Sin más. Ante su equipo. Y punto. Gregorio tenia 36 años y podría haber ganado las elecciones municipales de San Sebastián que se celebraron en mayo de ese mismo año.

Junio de 1987. Avenida Meridiana de Barcelona. Centro comercial Hipercor. En el aparcamiento, un Ford Sierra estalla. Son las cuatro de la tarde. Mueren 21 personas. No son políticos, ni militares, ni lo que algunos consideran enemigos del pueblo vasco. Gente normal y corriente. ETA bate un récord, vigente todavía.

Tres por dos y medio: el espacio en el que José Antonio Ortega Lara vivió secuestrado durante 532 días, otro récord. El 1 de julio de 1997, la Guardia Civil lo libera. Convencido de que son sus secuestradores quienes se dirigen a él, Ortega grita segundos antes de que lo liberen: “Sabéis que no tengo miedo. Matadme, matadme ya de una vez”. Era funcionario de prisiones.

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